Se refiere a la capacidad de una persona
para interpretar y comprender los sonidos, las palabras y las estructuras
lingüísticas que escucha o ve.
Esta habilidad implica procesar la
información auditiva o visual del lenguaje y extraer significado de ella.
La percepción del lenguaje abarca varios
aspectos, que incluyen:
- Discriminación auditiva: la capacidad de
distinguir entre diferentes sonidos del habla y reconocer las diferencias
sutiles en la pronunciación de palabras.
- Reconocimiento de palabras: La capacidad de
identificar y entender las palabras individuales en una cadena de sonidos
hablados o escritos
- Comprensión del lenguaje: La capacidad de
entender el significado de las palabras, las frases y los mensajes completos en
contextos variados.
- Interpretación del lenguaje no verbal: La
capacidad de comprender el significado comunicativo de gestos, expresiones
faciales y otros aspectos no verbales del lenguaje.
La percepción del lenguaje es fundamental para la comunicación efectiva
y el desarrollo del lenguaje. Las personas que tienen dificultades en este
aspecto pueden enfrentar desafíos en la comprensión del habla, la lectura, la
escritura y otras formas de comunicación verbal y no verbal.
En el ámbito de la educación especial, se pueden emplear estrategias y
técnicas específicas para apoyar y mejorar la percepción del lenguaje en
individuos que lo necesiten.
Los adultos pueden guiar y facilitar el aprendizaje a través de la
interacción verbal, proporcionando apoyo y modelando el uso del lenguaje
adecuado. La figura del adulto desempeña un papel crucial en el proceso de
adquisición del lenguaje en los niños. Aunque los niños pueden tener una
predisposición innata para el lenguaje, la interacción con adultos y otros
niños es fundamental para su desarrollo lingüístico.
Algunas formas en las que los adultos influyen en la aparición del
lenguaje en los infantes:
- Modelado del lenguaje: Los adultos
proporcionan ejemplos de cómo se usa el lenguaje de manera apropiada y
efectiva. A través de conversaciones, lecturas compartidas y narraciones, los
niños aprenden nuevas palabras, estructuras gramaticales y formas de expresión.

2. Retroalimentación y corrección: Los adultos
suelen corregir de manera sutil los errores lingüísticos de los niños y
proporcionar retroalimentación positiva cuando utilizan el lenguaje de manera
correcta. Esta retroalimentación ayuda a los niños a comprender las reglas y
convenciones del lenguaje.
3. Estímulo y motivación: Los adultos pueden
motivar a los niños a comunicarse y expresarse verbalmente al mostrar interés
en lo que dicen, hacer preguntas abiertas y responder de manera atenta a sus
intentos de comunicación. Este estimulo fomenta la confianza y el desarrollo
del lenguaje.
4. Contexto social y cultural: Los adultos proporcionan a los niños un contexto social y cultural en el que el lenguaje se utiliza de manera significativa y funcional. A través de la interacción con adultos y otros niños, los niños aprenden como el lenguaje se usa para compartir información, expresar emociones, resolver problemas y establecer relaciones.
La figura del adulto desempeña un papel fundamental en la aparición del
lenguaje en los pequeños al proporcionar modelos lingüísticos,
retroalimentación, estímulo y un contexto social y cultural enriquecedor.
La calidad y la cantidad de interacción verbal entre adultos y niños
pueden tener un impacto significativo en el desarrollo del lenguaje de los
niños.
La adquisición del lenguaje se refiere al desarrollo progresivo de
habilidades lingüísticas, que incluyen la comprensión y producción del habla,
la gramática, el vocabulario y la pragmática (el uso apropiado del lenguaje en
situaciones sociales)
Este proceso comienza desde el nacimiento y continua a lo largo de la
vida, aunque la mayor parte del aprendizaje ocurre en la infancia y la niñez.